1. Grupos Interactivos

La actividad en el aula puede organizarse de diversas maneras. Los grupos interactivos son una forma de organización del aula formada por grupos heterogéneos basada en el aprendizaje dialógico y cooperativo con una reorganización de los recursos humanos.

Da protagonismo a los estudiantes, su participación en el proceso enseñanza-aprendizaje es activa y compartida con sus compañeros puesto que se fundamenta en la cooperación y la ayuda mutua entre iguales.

El triángulo interactivo tradicional compuesto por tres elementos (profesor/a-alumno/a-contenido) parece demostrarse insuficiente en la actual sociedad de la información. Ya no basta con asimilar conocimientos con un esquema repetitivo en el que el alumno, de forma pasiva, acumula contenidos.

El aprendizaje dialógico entiende el mismo como una actividad social que tiene lugar tanto con iguales como con toda la diversidad de personas adultas con las que los estudiantes se relacionan.

Si hablamos de tipos de agrupamiento escolar, los informes internacionales establecen una comparación entre los grupos homogéneos por un lado, y los grupos mixtos y la inclusión por otro.

Los grupos homogéneos son grupos segregados en función de la edad, el nivel de rendimiento escolar, etc. La actividad se realiza individualmente generando en ocasiones, una estructura competitiva (cuando el profesor bonifica al que acabe antes o mejor haga la actividad). En este tipo de grupos, los alumnos que no son capaces de conseguir los objetivos por sí mismos o tienen necesidades especiales, son segregados o relegados a la educación compensatoria o especial.

En los agrupamientos mixtos, se asigna un grupo numeroso de alumnos con diversos niveles de aprendizaje y características socioculturales distintas a una sola persona adulta, el profesor/a. El profesorado encuentra gran dificultad en atender a la diversidad de necesidades del alumnado en los grupos mixtos y es entonces cuando aparece la homogeneización como respuesta a esta situación(adaptando el currículo, distribuyendo al alumnado en diferentes niveles de rendimiento o incrementando los recursos humanos). Este modelo genera las mayores diferencias y reduce las  oportunidades de aprendizaje de aquellos que obtienen peores resultados o pertenecen a grupos más vulnerables o desfavorecidos.

La inclusión supera  tanto a los grupos mixtos como a los agrupamientos homogéneos. Este modelo distribuye el aula en grupos heterogéneos  y nadie resulta excluido. Todos participan de igual forma en el proceso con la ayuda del profesor y otros recursos materiales y humanos que existen  en la propia comunidad, maximizando así todos los recursos.

En la práctica, los grupos interactivos son el modelo elegido por las CdA para poner materializar en el aula este modelo inclusivo. En un aula organizada en grupos interactivos, el profesor distribuye grupos de cuatro o cinco alumnos lo más heterogéneos posibles cuya composición es flexible y puede variar cada día. La dinámica de la clase es la siguiente:

1) Se proponen entre 3 y 4 diferentes actividades pero dentro de una misma unidad didáctica, que son asignadas a los diferentes grupos indistintamente.

2) La realización de cada actividad viene fijada por un tiempo de finalización preestablecido. El tiempo propuesto suele ser entre unos 10 y 20 minutos por actividad.

3) Cada grupo cuenta con un voluntario cuyo único objetivo es favorecer el mayor número de interacciones dialógicas que conduzcan a que todos y cada uno de los componentes del grupo termine la actividad. El objetivo no es terminar la actividad sino que todos y cada uno de sus componentes la acaben con la ayuda de sus compañeros. Si un compañero termina antes la actividad debe ayudar a que el resto de compañeros la puedan finalizar.

4) Cuando todos los miembros del equipo han terminado la actividad, se produce una rotación en el aula y los alumnos se trasladan a otra mesa que tiene asignada la siguiente actividad, de forma que todos los alumnos realizan todas las actividades. El voluntario debe conseguir que los alumnos aprendan a pedir ayuda, a recibirla, y a ofrecérsela al compañero en su caso.

Para que el trabajo de un equipo sea realmente cooperativo ha de haber una interacción entre sus componentes y por otra parte una conciencia responsable frente al trabajo individual. Todos tienen que colaborar de alguna forma y la resolución final de la actividad propuesta tiene que ser el fruto de múltiples interacciones.

Os remitimos a un ejemplo que pone Pere Pujolàs Mases en el nº 324 de la Revista ”Perspectiva Escolar”:

“Tomemos la estructura “El juego de las palabras” y suponemos que el maestro la aplica de la manera siguiente: Escribe cuatro palabras clave en la pizarra, y dice a sus alumnos: ” Cada equipo, tenéis que hacer una frase entre todos a partir de estas palabras clave”. Es posible que, en algún equipo, un alumno o una alumna tome la iniciativa, haga una frase a partir de cada palabra (que, además es muy posible que sea correcta… ), a los demás ya les parece bien y escriben una cada uno… aparentemente lo han hecho en equipo, pero no es una estructura cooperativa, porque no ha habido ninguna interacción entre ellos, y el trabajo individual ha quedado reducido a escribir una frase cada uno… también puede ser que se repartan las palabras, y cada uno haga una y la escriba. Ha habido más trabajo individual (cada uno no sólo ha escrito una sino que también la ha pensado), pero tampoco es del todo cooperativa, porque tampoco ha habido interacción entre ellos. En cambio, si cada uno escribe una frase a partir de una palabra clave, seguidamente la frase escrita por cada uno se “discute” entre todos, se corrige, se modifica, se amplía… hasta “hacérsela suya (de todo el equipo)” y después el que la había escrito la pasa a limpio, en este caso ha habido más responsabilidad individual y ha habido también una considerable interacción entre los componentes: por esto es una estructura mucho más cooperativa.”

Se trata de organizar la clase de manera que el propio alumnado se convierta en un recurso valioso creando una interdependencia positiva es decir, mejorando la convivencia. Las acciones educativas de tipo inclusivo generan una red de apoyo entre las familias, la comunidad y el centro educativo en la cual la diversidad no es un obstáculo sino el motor principal de las interacciones que conducen a la resolución de problemas tanto instrumentales como de convivencia en el aula. Las frases que resumiría la filosofía de una clase donde se llevan a cabo actividades cooperativas bajo el principio de la inclusión seria, según el profesor Pujolàs: “todos aprendemos de todos”,”aquí caben todos”,”tengo derecho a aprender de acuerdo con mi capacidad. Eso quiere decir que nadie puede menospreciar mi forma de aprender”, ”tengo derecho a ser yo mismo”.

De ahí la importancia de la implicación  de todos y todas las familias, profesores, etc. en el proceso de introducción de este proyecto en el colegio. Los niños tienen que creer en el proyecto también, haciéndolos participes de él y siendo su incorporación fruto de la reflexión de todo el grupo en clase. El aprendizaje cooperativo no es sólo un método o un recurso útil para aprender mejor los contenidos, sino que se convierte en un contenido curricular en sí mismo.

Volver a Otras Actuaciones Educativas de Éxito

Esta entrada fue publicada en Comunidades de Aprendizaje y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s